viernes, 29 de mayo de 2015

El Poder de la Palabra






El Poder de la Palabra


   Con mucha frecuencia en nuestras familias, hogares o nosotros mismos, subestimamos el poder que tienen las palabras en la vida de las personas. Con palabras construimos o destruimos, con palabras enamoramos o ganamos enemigos, todo va a depender del uso que les demos y de la conciencia que poseamos a la hora de ponerlas en práctica.
   Hay muchos aspectos que podemos tomar en cuenta a la hora de analizar el poder de las palabras. Por ejemplo, si es escrita; existe el aspecto morfológico, que tiene que ver con la forma de las palabras. En el lenguaje hablado existe la fonética, que es relativo a la pronunciación de las palabras, a cómo suenan estas.
   Esta vez nuestro interés es hacer énfasis en el poder la palabra en nuestro día a día, sea nuestra condición socioeconómica, de altos, medianos o bajos recursos. Aunque el óptimo uso de nuestro idioma, puede estar ligado al aspecto socioeconómico, por cuanto quién mejores recursos posea, mayores oportunidades tendrá de aprender a usar las palabras de manera correcta, no es una condición obligatoria. Hay infinidades de personas de sectores populares que hablan y escriben perfectamente, igualmente los hay al contrario; con muchos recursos y poca calidad.
  Hoy quisiéramos analizar la capacidad espiritual de esas palabras, de ese conjunto de letras que cobran un sentido. Con palabras, Jesús el gran Maestro del Cristianismo, nos legó las mejores enseñanzas, lecciones para una mejor vida, cómo por citar alguna “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Hay muchísimos ejemplos más. Nuestros primeros afectos, los expresamos con palabras, unas de las primeras palabras más comunes hoy en día, “mamá” o “papá”, como verán desde el principio este conjunto de letras, va ligado a los afectos.
    Hay personas que son amorosas, que con una palabra te alegran el día, son seres que van dejando su afecto por donde pasan, y ese afecto se expresa con palabras. Hay seres humanos muy duras al usar el lenguaje, algunos son capaces de humillar y dejar huellas imborrables, cicatrices hechas con palabras mal usadas.
   Ciertos políticos acceden al poder enamorando a las masas con palabras perfectamente dichas, palabras estudiadas para crear un efecto, y dichas con poder de convencimiento, son los encantadores de serpientes, como lo fueron el malvado Adolf Hitler o su homólogo criollo Hugo Chávez -salvando las distancias-. Encantaron con palabras, destruyeron con hechos.
   Las palabras por sí solas, no son buenas ni malas, nosotros sus usuarios les damos el matiz, sea positivo o negativo. La invitación es a usar las palabras con responsabilidad, sea lo que sea que estemos llevando a cabo, desde pedir un “cafecito”, siempre hay que hacerlo con un tono agradable, sin olvidar el por favor y gracias. De igual manera si estamos formando a nuestros hijos, tratemos de buscar las palabras correctas, no vaya a ser que por querer ayudarlos con un consejo, le soltemos una palabra que le hiera y nuestro consejo cree el efecto contrario.
   Nuestro idioma es hermoso, tanto en su forma como en su fondo, usémoslo con la responsabilidad del caso y con el debido respeto a nuestros semejantes. Que Dios les Bendiga hoy y siempre.




viernes, 22 de mayo de 2015

Desiderata


DESIDERATA
(Interpretada por Jorge Lavat)

Camina placido entre el ruido y la prisa; y piensa en la paz
Que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones
Con todas las personas.

Enuncia tu verdad de una manera serena y clara;
Y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante,
También ellos tienen su propia historia.

Esquiva a las personas ruidosas y agresivas,
Ya que son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás te volverás vano y amargado;
Pues siempre habrá personas mas grandes y mas pequeñas que tú.

(You are a child of the universe no less than the trees and the stars; 
you have a right to be here)

Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes;
Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea;
Ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.

Sé cauto en tus negocios, pues el mundo esta lleno de engaños;
Más no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe;
Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales;
La vida esta llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto,
Y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces
Y desengaños es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años,
Abandonando con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja
En las adversidades repentinas.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.
Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo.

(You are a child of the universe
no less than the trees and the stars;
you have a right to be here.
And whether or not it is clear to you,
no doubt the universe is unfolding as it should.)

Tú eres una criatura del universo;
No menos que las plantas y las estrellas,
Tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no,
Indudablemente el universo marcha como debiera.

Por eso debes estar en paz con Dios, cualquier que sea tu idea de Él;
Y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones
Conserva la paz con tu alma; en la bulliciosa confusión de la vida.
Aun con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos
El mundo es todavía hermoso; sé cauto, esfuérzate por ser feliz.

(You are a child of the universe no less than the trees and the stars; 
you have a right to be here)


lunes, 4 de mayo de 2015

Todo a Pulmón



Que difícil se me hace, 
mantenerme en este viaje 
sin saber a donde voy en realidad. 
Si es de ida o de vuelta, 
si el furgón es la primera, 
si volver es una forma de llegar. 

Que difícil se me hace, 
cargar todo este equipaje, 
se hace dura la subida al caminar. 
Esta realidad tirana 
que se ríe a carcajadas, 
porque espera que me canse 
de buscar. 

Cada gota, cada idea, 
cada paso en mi carrera 
y la estrofa de mi última canción. 
Cada fecha postergada, 
la salida y la llegada, 
y el oxígeno de mi respiración, 
y todo a pulmón, todo a pulmón. 

Que difícil se me hace, 
mantenerme con coraje, 
lejos de la tranza 
y la prostitución. 
Defender mi ideología 
buena o mala, pero mía, 
tan humana como la 
contradicción. 

Que difícil se me hace, 
seguir pagando el peaje 
de esta ruta de locura 
y ambición. 
Un amigo en la carrera, 
una luz y una escalera 
y la fuerza de hacer todo 
a pulmón. 

Cada gota, cada idea, 
cada paso en mi carrera 
y la estrofa de mi última canción 

Cada fecha postergada 
la salida y la llegada 
y el oxígeno de mi respiración 
y todo a pulmón, todo a pulmón



jueves, 19 de marzo de 2015



¿Para qué estoy en la tierra?

Muchas veces como orientador universitario me ha tocado canalizar esta pregunta ante un joven estudiante.  Déjeme decirle que si usted se ha hecho esta pregunta alguna o varias veces en su vida, no está loco; al contrario, va por buen camino. Muchas personas se asustan ante este tipo de interrogantes de vida, piensan que es muy compleja. Muchas otras –la mayoría- , nunca o pocas veces se lo ha preguntado. 
El autor Rick Warren -pastor evangélico- en su obra “Una Vida con Propósito”, plantea la búsqueda de esta misión en términos muy sencillos y prácticos, siempre de la mano de las enseñanzas de  Jesús de Nazareth. Ahora bien, estimado lector, tratemos de abordar este tema sin prejuicios religiosos, particularmente nací, me crié y vivo bajo los preceptos católicos, pero eso no me impide entender que si creo en Dios, en un ser supremo, debe ser de todos y para todos.
“Dios no tiene religión” afirmó una vez ese gran Maestro como lo fue y sigue siendo Mahatma Ghandi. De tal modo que el tema del que les escribo, es válido para todas las personas, incluso para los que se dicen ateos.  Entender el propósito de nuestra vida nos va a ayudar a vivir mejor, a querer más al prójimo, a querernos y cuidarnos. ¿Cuál creen ustedes que pueda ser la misión de vida de un médico? ¿De un abogado? O ¿del valioso chofer de busetas? Cada uno ha venido a la tierra a aportar algo, cada quien en su ámbito, en su área de competencia.
No podemos ser buenos en todo, habrá algo –o muchas cosas- que no nos salga bien. En mi caso particular, nunca se me han dado las matemáticas, sin embargo hice el esfuerzo y salí de ellas cuando fue necesario. Las personas nos complementamos, muchos de los que me leen deben ser grandes matemáticos, otros serán buenos mecánicos, algunos otros grandes oradores. ¿Qué nos diferencia? Nada. Somos iguales ante Dios y ante los hombres. La única diferencia marcada va a ser el cariño que le pongamos a lo que hacemos.
Todo lo que hagamos para ayudar al prójimo es justo y va enmarcado en nuestra misión de vida. Hay algunas grandes líneas bajo las que debemos regirnos, esas líneas están enmarcadas en los valores morales: la responsabilidad, la honestidad, la sinceridad o el amor que es un sentimiento. Todo lo que hagamos con amor y dentro de la moral ciudadana será parte de nuestra misión de vida y con ellos agradaremos al Señor, nuestro Dios.
Amigo lector, Dios le seleccionó para ser el mejor carpintero, panadero, pescador, cocinero, tallador, barrendero, basurero, frutero, verdulero, confitero, jardinero, herrero, electricista, vendedor, plomero, lavaplatos, encuadernador, salvavidas, telefonista, chofer, colector, maquinista, mecánico, iluminador, peluquero, hojalatero, taquillero, kiosquero, bicicletero, portero, costurera, heladero, pizzero, mesonero, modista, camarera, o niñera del mundo.
Quizás el mejor médico, abogado, arquitecto, ingeniero, químico, profesor, maestro, farmacéutico, biólogo, astrónomo, cardiólogo, veterinario, radiólogo, traumatólogo, pediatra,  juez, fiscal, piloto de avión, patólogo geógrafo, astronauta, físico, arqueólogo, antropólogo, artista, escultor, actor, secretaria ejecutiva, director de orquesta, músico, periodista, locutor, orfebre, nutricionista, gimnasta, geólogo, agrónomo, topógrafo, pianista, violinista, tenor, barítono, soprano, director de cine, gerente, contador o administrador de empresas sobre la faz de la tierra.
Sólo resta que usted haga su parte. Que Dios les bendiga. Amén

sábado, 14 de junio de 2014

María




En los primeros días de algún octubre me encontré por primera vez con María. Les confieso que para mí no fue gran cosa aquel primer encuentro, no sabía yo que la bella María cambiaría mi vida completamente. María es una mujer común y corriente, nada del otro mundo, eso sí, tiene un corazón inmenso. Cabello negro, piel canela y una sonrisa que ilumina. El amor por aquella dama, me acompañaría durante todos mis días en esta tierra. Sé que será así por siempre. 
Les tengo que confesar que fue María quien me enseñó el valor del respeto, con María conocí la solidaridad. Ella nació en mayo, el mes de las flores. Eso es ella para mí, una flor. A estas alturas muchos de ustedes se preguntarán por qué les cuento de mi María, es que cada uno de ustedes tiene su María, ya me entenderán. A ella al principio la veía muy alta, inmensa diría yo. En mis momentos de temor o confusión siempre tuve su apoyo. De ella aprendí a querer esta tierra, escuché mi golpe tocuyano o las baladas de siempre. 
Recuerdo los largos paseos por nuestro Parque Ayacucho. Viaje mucho con ella, visitamos familiares suyos por toda Venezuela, estando a su lado todo era una hermosa aventura. En mis momentos de dificultad, su apoyo era y es incondicional. No podía ser de otra manera. Tan pronto nos conocimos ella volcó todo su amor en mí. Paseamos por El Obelisco, fuimos al cine Imperio, de una  visita a ese teatro recuerdo a los caballeros lanzando piropos a mi María, es que era tan bella que yo sentía que enfurecía de celos. 
Fue pasando el tiempo y siempre mi amada mujer me ha acompañado en lo que he emprendido, su amor hacia mí ha sido incondicional,  les confieso que a veces me siento culpable porque siento que no lo retribuyo lo suficiente. María ha envejecido, hoy sus cabellos blancos indican que los años no pasan en vano. Los años le han cambiado físicamente, ya no tiene el vigor de otros tiempos. Ya no la veo tan alta como antes, creo me he vuelto más grande que ella. Todo ha cambiado bastante, pero esta preciosa mujer sigue teniendo su gran corazón. 
Cada uno de ustedes tiene su María,  Jesús de Nazareth tuvo la suya. Pero ella puede tener muchos nombres, como por ejemplo: Dioselina, Mariella, Blanca, Annedy, Gladys, Frandys, Rosa -la de mi papá-, cualquiera que sea el nombre de tu amor, quiérela, cuídala, bésala, abrázala, ámala. Ya debes haber notado que María, el amor de mi vida, es mi mamá. Feliz día a ella y a todas las madres de Venezuela y el mundo. Gracias por existir. Te amo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Los días que vienen por Luis Vicente León


Artículo de Luis Vicente León:

Los días que vienen

Hace diez días, una gran protesta estudiantil, absolutamente legal y con objetivos muy concretos contra los problemas que agobian a la sociedad y que tienen en los estudiantes receptores especialmente sensibles, se convirtió en un serendipity de actores, intereses, convulsión social, violencia y cambios relevantes en el escenario político nacional. Y eso que arrancó focalizado en exigir cambios, respeto y soluciones, cruzó la frontera por una violencia provocada por grupos infiltrados, que los estudios periodísticos más serios relacionan directamente con los colectivos armados de apoyo al gobierno.

Ahí se mezclaron la protesta legítima de los estudiantes y el reclamo de una sociedad civil que está agobiada por la crisis y la inacción del gobierno. Sin embargo, esta sociedad opositora está dividida: una parte cree que es clave protestar para presionar cambios en el gobierno y construir una mayoría articulada que le impida avanzar en un modelo autoritario, obligándolo activamente a negociar con la otra mitad del país; y otra parte piensa que es vital protestar de manera dura y radical para cambiar al gobierno, bajo la tesis argumental de que fue elegido fraudulentamente y que, además, su acción se caracteriza por la violación los derechos democráticos y la destrucción de la economía del país. El eslogan de este último grupo es “La Salida”, en una alusión directa a su propuesta de ir a la calle para provocar la salida de Nicolás Maduro del poder, en lo que alguno de sus líderes visibles llaman la “imposibilidad de aguantar hasta el 2019”. Mezcle usted esto con los radicales de los colectivos armados y la policía realenga en ese evento y, ¡boom!, el resultado es violencia y muerte.

La estrategia pensada por el presidente Maduro fue esquivar a quienes realmente son capaces de activar y mantener la gente en la calle: los estudiantes. Prefirió liberar a los estudiantes presos y concentrar la responsabilidad total de los hechos en Leopoldo López, bajo la tesis simplista de que el llamado a la protesta de este líder, en tono de cambiar al gobierno, lo convierte en el responsable de lo que pasó el 12 de febrero. Una tesis que no aguanta cinco minutos en ningún país decente, ¿pero quién dijo que era una tesis jurídica o legal? Es apenas una posición política y un ataque en consecuencia.

Maduro escogió al culpable que debía asumir la responsabilidad, tratando de desviar la atención de la raíz real del problema. Es como si el hecho de que López piense que hay que activar todos los mecanismos de protesta para que Maduro se vaya o renuncie significara que es culpable de que los colectivos chavistas armados disparen contra una marcha y mataran a dos estudiantes, o de la muerte de un miembro de un colectivo quien aparentemente murió en un tiroteo con las fuerzas públicas, una versión no confirmada, como la mayoría de las cosas en la Venezuela de hoy.

La focalización de responsabilidades en López tiene múltiples aristas. Por una parte, intenta hacer ver que todos los que estén protestando en Venezuela sean vistos como golpistas. Que no hay otra razón en ellos que no sea tumbar a Maduro. Que incluso quienes condenan la violencia y protestan para lograr que el gobierno rectifique y atienda lo que evidentemente está fuera de control (la inseguridad, la inflación, la escasez, la desinversión) están en una mega conspiración, neurotizados por perversos laboratorios imperialistas que los conducen a la guerra como robots de película de ficción. Es decir, porque hay algunos radicales, mezclemos todo y desacreditemos a los que no lo son, pero igual critican.

El tema es que la concentración de culpas en Leopoldo también genera un efecto de fortalecimiento de su liderazgo. Es obvio que apresarlo en el medio de un gigantesco acto de marketing político trae como consecuencia que Leopoldo se convierta de inmediato en el símbolo de la lucha opositora y en su líder-martir. Resulta que ahora parece que todo cuanto ha ocurrido durante estos días en el país tiene a este líder (inteligente, carismático y astuto) como centro, foco y motor de la lucha en la calle. No es cierto, pero da igual. Lo que no queda claro es si esto es un efecto secundario, que puede considerarse un error del chavismo, o si más bien era el objetivo primario de esa estrategia.

Lo cierto es que la decisión de apresarlo y, además, mantenerlo en prisión luego de su presentación al juez, encendió más al país. Pero ahora con una protesta que tiene visos de lucha, a la que el gobierno finalmente decide reprimir con fiereza: no sólo lanzando infinitas bombas lacrimógenas (al parecer el único bien en Venezuela que no está escaso), sino lanzándole también a los colectivos armados (ahora sí explícitos y activos en la noche) para demostrarles de lo que son capaces “si siguen con la pendejada”.

Del otro lado no era difícil imaginarse lo que pasaría. La protesta se radicalizó, se minimizaron los que apuestan por las rutas convencionales de la democracia y la protesta pacífica y quedan visibles en la calle los opositores más radicales. Y ahora, picados por la brutal represión oficial, muchos se sienten llamados a hacer lo que sea para que se vaya a quien llaman “el tirano”.

El resultado de todo esto ha sido desastroso. Los medios nos mostraron, con lujo de detalles, lo que significan las palabras censura y autocensura (que les invito a profundizar en mi artículo del próximo domingo en El Universal). Pasamos los días sin poder ver imágenes serias de lo que está pasando y sólo se recibe, en cadena nacional, la selección sesgada que el gobierno hace de ellas. Los estudiantes y su potente organización informal para protestar pacíficamente han dado paso a otras personas que prefieren las guarimbas, un retroceso brutal en la lucha opositora, que hoy regresa a quemar cauchos y trancar las vías de su propia gente. Una batalla campal en las urbanizaciones, con unos pocos triquitraquis en los barrios populares, más allá de las leyendas urbanas, construidas en las urbanizaciones, con las que los radicales se autoalimentan las esperanzas de que esto funciona, creando una masificación de la crisis que nos lleve a la ingobernabilidad y produzca su esperado “milagro” de la salida de Maduro.

Yo no creo que esta sea la vía y tampoco veo que esté funcionándoles, pero no me cabe duda de que también Maduro corre un riesgo evidente, con un manejo tan torpe y prepotente de la situación, reprimiendo a la gente y azuzando la batalla. Negándose a un diálogo sincero y a entender que, en el fondo, esta protesta, quizás inadecuada por la derivación de los acontecimientos, tiene en el fondo una raíz real: la incapacidad del gobierno de resolver los problemas de la gente.

Es imposible ocultar el descontento con un modelo controlador e intervencionista, que sólo ha empeorado la economía, dejando un país donde hay que hacer colas gigantes para comprar leche o azúcar. Donde no hay carros, ni baterías ni repuestos. Donde los principales anuncios de las empresas ya no son sus comerciales de nuevos productos e innovaciones, sino su cronograma de cierres de plantas por ausencia de materia prima. Donde la diferencia entre el dólar oficial y el dólar negro se cuenta en miles por ciento. Donde la corrupción y la ineficiencia han sustituido al béisbol como el deporte nacional. Donde salir en la mañana es una ruleta rusa, en la cual la duda no es si te van a robar, secuestrar o matar… sino cuándo y dónde.

Si el presidente Maduro no reconoce internamente que la está embarrando y piensa que todo esto es sólo una conspiración que debe reprimir con sus armas legales (militares) o con las ilegales (unos impresentables colectivos armados a quienes defiende en cadena nacional, mientras ellos aterrorizan a la gente en las marchas para sustituir su trabajo normal de aterrorizar a sus propios vecinos en el barrio), la solución del conflicto está lejos. Y puedo coincidir con él en que no es cierto que su gobierno tambalea, pero el background es tan malo y la pólvora está tan regada que cualquier chispita enciende un candelero.

La mala noticia para los guarimberos y peor para la gente seria en la oposición, que vuelve ahora a convocarse a manifestar en paz y que entiende que no se lucha por la libertad violentando la libertad de los demás, es que si esa desestabilización en algún momento del futuro llega por la vía radical y no por vía electoral, no será ni Leopoldo López ni nadie de su agrado quien lo capitalizará. No sé si tiene razón Capriles cuando dice que el “Maduro, ¡vete ya!” equivale al “Diosdado vente ya”, pero cambie usted el nombre de Diosdado por el quien más pavor le dé y será sencillo saber quién será el ganador del “éxito” de las guarimbas.

La única protesta legítima es la pacífica. Y la única vía para calmar la violencia es la negociación. Rechazo las protestas violentas como rechazo la represión y la prepotencia de un gobierno aparentemente sordo, ciego… aunque, lamentablemente, no mudo.

(Por favor dejen sus comentarios para que debatamos con mucho respeto).

domingo, 9 de junio de 2013

¡Ah mundo Venezuela!



Mucho ha cambiado nuestra amada Venezuela en los últimos años, no es nuestra intención hacer una apología de la desgracia de nuestro país y nuestra gente, mejor aun queremos con estas líneas hacer un llamado de alerta a todas y cada una de las personas en las que recaiga algún tipo de conducción o guía de instituciones, organismos o personas: jefes, maestros o padres, vaya para ustedes esta crítica constructiva de nuestro contexto social, visto desde esta humilde perspectiva.
Quisiéramos empezar por resaltar el efecto negativo que el consumo excesivo de licores ejerce en nuestra sociedad, es posible detectar a muchos padres y madres de familia, para quienes es más importante suplir su cuota de alcohol etílico semanal que el sustento propio o de sus hijos, vivimos como quien dice en una especie de cultura etílica. Son las bebidas alcohólicas las grandes huéspedes de los hogares venezolanos.
De la misma forma, es importante entender que la cultura del “vivo criollo” se ha ido arraigando en la idiosincrasia de nuestros pobladores, anteriormente era divertido y hasta cómico ver a alguno de estos “vivos”, hacer de las suyas en alguna cola bancaria o con su vehículo en cualquiera de nuestras calles. Afirmábamos hasta con orgullo que los venezolanos eramos impuntuales, por mencionar otra de esas conductas no deseadas, y que eran ejercidas por algunos de nuestros coterráneos, pero que gracias a Dios, no eran la mayoría.
El panorama ha desmejorado un tanto, la cultura del “viva la pepa”, o del “borrachito feliz” ha ido tomando fuerza en nuestra gente, hasta el punto en que por desgracia, pudieran llegar a representar una mayoría. Representación mayoritaria de una venezolanidad, que no merecen las personas de bien. A esa mayoría poco o nada le importa quienes dirigen nuestro pueblo, pero si le “arriman algo al mingo”, son capaces de dar su voto,  pueden conformarse con unos pocos beneficios, que miran como grandes favores o bendiciones.
En esta Venezuela, no puedes olvidar tu bolso o tu cartera en algún sitio, so pena de no verlo nunca más, en esta patria desmejorada, la gente trabajadora debe vivir entre rejas, mientras los que roban andan libres, haciendo y deshaciendo, actúan esos maleantes muchas veces a sus anchas en las calles del país. Para llegar a tu hogar, lo recomendable es hacerlo en horas del día, ya que si llegas de noche, puedes perder no sólo tus pertenencias, sino también hasta la vida.
En la Venezuela que soñamos, podremos salir a disfrutar de la distracción y la cultura hasta la hora que queramos, como se hace en los países desarrollados, será posible que olvides tus pertenencias en un restaurant o un abasto y te los tengan guardados, esperando a que pases a retirarlos, incluyendo el dinero del que disponías al momento. En esa patria soñada, cada familia planificará sus gastos ajustándose a sus ingresos, la puntualidad será una de las principales características. 
Una de las características de esa Venezuela soñada será la seguridad personal, pero también la cordialidad. Serán la educación y el trabajo los pilares de la vida nacional, cada habitante de esta hermosa tierra, bendecida por Dios con una inmensa cantidad de recursos naturales, cumplirá cabalmente con sus responsabilidades, los ingresos petroleros se usarán para el bienestar de todos los ciudadanos por igual sin importar su ideología política. La democracia será ejercida en su máxima expresión.
Esa nueva patria no está lejos, mucho menos es una utopía, basta con que cada uno de los ciudadanos de esta hermosa tierra ponga su grano de arena, combatiendo la “matraca” o el “palanqueo”, hay que enseñarle a cada nuevo ciudadano el valor que tienen las bases de la moralidad, entre ellas la responsabilidad, el respeto y la honestidad. No hay crisis que no se supere, nuestras esperanzas están puestas en la gente. Confiamos en nuestros jóvenes. Y cuando esté vigente ese nuevo país, podremos decir con alegría: ¡Ah mundo Venezuela!

Emigdio Castillo Aponte