domingo, 3 de marzo de 2013

Bendito alcohol, maldito veneno




La sustancia hecha a partir de algunos productos naturales como la cebada, el maíz o frutas como las uvas o las naranjas, se conoce como alcohol etílico. Ese alcohol etílico o etanol, puede tornarse en un líquido con delicioso gusto y aroma. Les hablo de la cerveza, el whisky, el vino o el vodka por citar algunos. Estas aromáticas, refrescantes y algunas deliciosas sustancias, son capaces de crear todo un cataclismo en el cuerpo humano, especialmente si se abusa de ellas.
Al entrar al torrente sanguíneo, esta sustancia genera una serie de sensaciones, comenzando por el placer, la desinhibición -se dice o hace, lo que en estado de sobriedad no se diría o haría-, hasta allí vamos muy bien. Son capaces también estos compuestos de generar una sensación de alivio, de bienestar. Bajo el efecto de este compuesto, hay una sensación de placer. Es el alcohol etílico, expresado en cualquiera de sus variedades, una droga de gran potencia.
Esa droga introducida a nuestro cuerpo por vía oral –bebido-, inicia un viaje a través de todo nuestro cuerpo, utilizando la sangre como el vehículo ideal para pasearse por los órganos que componen nuestra humanidad. En el transcurso del viaje, visita corazón, hígado, riñones, páncreas, y cerebro entre muchos otros. Nuestro cuerpo no lo entiende, el sistema nervioso central se encuentra confundido, específicamente deprimido.
Luego de algunas copas, nuestro cuerpo ya no tiene el control, nos podemos tornar erráticos, confundidos, el efecto positivo se ha ido, el organismo comienza a cobrar las facturas de ese consumo exagerado.  A estas alturas, poco sabemos de nuestra conducta, el alcohol consumido comienza a atacar desde tres flancos, el físico, -sintiéndonos mal, mareados y en algunos casos con vómitos-. El psicológico, -no siendo responsables de lo que hacemos o decimos, parecemos otras personas- y el social, -corriendo el riesgo de “poner la cómica”-.  Al día siguiente, continúan las consecuencias, dolor de cabeza, diarreas, “ratón moral” – vergüenza por cosas que hicimos y de las que nos arrepentimos-.
La mayoría de las personas hemos experimentado una “borrachera” alguna vez en nuestra vida. Pero hay un elemento que hace de las bebidas alcohólicas, como todas las drogas, un verdadero peligro, ese elemento es la dependencia. Si comenzamos a depender de estas sustancias para alejarnos de la realidad, evadir los problemas, o para sentir esa falsa sensación de seguridad  que el alcohol nos provee, estaremos ante un grave problema, corremos el riesgo de ser alcohólicos.
La persona alcohólica no es necesariamente el “borrachito” que vemos tirado en las aceras, ¡Cuidado! Ese es alcohólico, pero también puede serlo el gerente de la compañía, el amigo el hermano o tú mismo. No hay que llegar a la condición de indigencia para ser dependiente. El alcohólico, tiene terror a admitir que lo es, ese es su peor temor, el estigma social. En la curación de los enfermos de alcoholismo, el paso más difícil es admitir que es débil ante la sustancia. Quien lo admite, tiene la mitad de la batalla ganada.

Para ser poseedor de esta enfermedad, orgánica pero también psicológica, deben conjugarse algunos factores, uno de ellos, la predisposición genética. Esas personas que cuando consumen, les provoca tomar más y más, popularmente se dice que se les “abre la tripa cañera”. Por otro lado, el contacto con la sustancia y un consumo regular. Con eso bastaría para que seamos dependientes. Son esas personas que todo lo quieren pasar con alcohol, sea bueno o malo. Si están contentos, unos tragos, pero si están tristes, tragos también. Si no hay ocasión, la inventan.
En Venezuela se manejan niveles de consumo, altísimos. En nuestro país, negocio prospero la venta de alcohol, son las licorerías unos templos, sobretodo en fin de semana y días de asueto. Quiero dejar claro que no es sano consumir alcohol todas las semanas, el borrachito no es feliz, eso es falso. Cuídate, cuida a tu familia, quiérete, valórate. Si alguno siente que está bebiendo de más, busque ayude. No te dejes dominar por esta enfermedad del cuerpo, de la mente y del alma. La vida vale la pena. Que Dios te ayude.

Emigdio Castillo Aponte
@EmigdioCA

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena reflexion, todo en exceso es malisimo y noscivo para la salud! @malaura_22

maria jose dijo...

Que seductor y satifactorio suena unas pequeños vasos de felicidad o libertad pero solo por momentos como todo lo que atrae es in cruel vicii que esta arruinando un poco o mucho la sociedad excelente entrada♡¤

Maria Pilar Rodriguez-Medel Pascual dijo...

Es una reflexión muy importante que todo el mundo debería de leer porque aunque se sepa, de vez en cuando hace falta recordarlo.

Moreira Camacho dijo...

Que buen tema de escoger..porque en Venezuela es muy elevado el indice de alcoholismo..que daña a muchas familias. Gracias por esta reflexion que Dios t bendiga

Te caes, te levantas. pero no te caigas más de la cuenta dijo...

El alcoholismo es una enfermedad, declarada por la O.M.S.
No es un vicio, se trata de un problema de adicción. Que las personas alcohólicas son incapaces de controlar, por un problema mental. Por la omplejidadad de la mente a ciencia cierta aun sin determinar y no tiene cura, pero si solución si se actúa antes de que una grave enfermedad ataque y acabe con la via del enfermo. Ej . cirrosis hepática crónica y otras muchas.
El único y verdadero tratamiento es la ABSOLUTA ABTENCION. no volver a probarlo jamás, caso contrario cada recaída será un paso más al "infierno"
El alcohólico, no es el típico "borrachito" que creen la mayoría.
Socialmente esta enfermedad no es reconocida por los ciudadanos de a "pie" sencillamente no nos preguntamos, porque? Solo mira la borrachera que lleva !!!
Como toda drogodependencia (unas en mayor medida que otras ) el alcohólico necesita del apoyo de sus familiares cercanos y amigos íntimos ( pocos la mayoría pasa del "borracho" ) y sobre todas las cosas su firme decisión de dejar de beber, caso contrario...RIP

Aldanalisis dijo...

Yo de alcohólicos, prefiero no hablar. Ya tuve mi buena ración los primeros años de vida y me dejaron marcada.

Hay cosas, o situaciones que no se borran.

Por eso soy abstemia.

Salu2!!!

Anónimo dijo...

Yo creo que cuando bebes alcohol estás cogiendo prestada felicidad del día siguiente.

j.a.c.o dijo...

Muy buen mensaje y muy buenos comentarios, salud2 a todos y a los que vengan también

luis gastelum dijo...

excelente articulo amigo, gracias.