La Sinceridad
A pesar de que podemos sonar hirientes o corramos el riesgo de ser tachados, en un momento determinado como aves de mal agüero, es importante ser sincero; decir la verdad para bien o para mal. La mentira o la omisión de la verdad, puede generar una falsa paz; una paz hipócrita. Sólo basta tener tacto para decir esa verdad sin herir, o hiriendo lo menos posible. Colocarle unos toques de edulcorante a esa verdad la hará digerible. Ahora bien, ¿Qué pasa si callamos? ¿Qué ocurre si por querer estar bien con todos omitimos la verdad? Guardamos silencio o peor aún, mentimos. Esto nos puede colocar en un estado de bienestar falso, ante las personas a quienes les mentimos. Pero una mentira lleva a otra y a otra, es decir; podemos caer en un círculo de mentiras que nos pueden colocar en serios aprietos. Existe incluso el estado patológico de la mentira, que es la mitomanía. Nada más sano para nosotros y para quienes nos rodean que ser sincero, las personas sinceras son, excelentes c...